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ARQUITECTURA CIVIL. Arcos entre las Casas de Oficios. San Lorenzo de El Escorial, Madrid

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Concluidas las obras del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y de su basílica en 1586, el rey Felipe II ordenó a sus arquitectos Juan de Herrera y Francisco de Mora el proyecto y la construcción de varias edificaciones fuera del perímetro monástico para acoger las dependencias secundarias que no hubieran sido incluidas en él.

Así, entre los años 1587 y 1596 se levantan, bajo la dirección de Juan de Herrera, las dos primeras Casas de Oficios (situadas en frente de la fachada norte del Monasterio), entre la Lonja y la actual calle de Floridablanca. Su uso principal fue el de albergar al personal de servicio. Su discípulo, Francisco de Mora, realizará, entre 1590 y 1597, la Casa de la Compaña, edificio pensado para alojar el almacenaje, animales y distintos servicios de la comunidad de monjes jerónimos que se hizo cargo del Monasterio. Este edificio ocupa la parte sur del conjunto de edificios situados en frente de la fachada principal del Monasterio y se comunica con éste a través de los arcos que cierran el citado lado sur de la Lonja de poniente.

El espacio que hoy conforman el Monasterio y sus edificaciones auxiliares se completó, dos siglos después, con la construcción de la Casa de Infantes en 1769 (situada a continuación de la Casa de la Compaña, cerrando la Lonja de poniente) y de la tercera Casa de Oficios, finalizada en 1797 y situada a continuación de las dos primeras casas del mismo nombre. El arquitecto autor de estos últimos edificios fue Juan de Villanueva, por encargo del rey Carlos III.

El paso elevado de comunicación entre las dos primeras Casas de Oficios, situado sobre la calle de Grimaldi, salvando una luz de 8,85 m.

Detalle del paso realizado por el Padre Pontones mediante dos arcos carpaneles paralelos apoyados en los edificios antiguos.

Dentro de las obras que se realizaron por orden de Carlos III se encuentran dos arcos que se construyeron para unir entre sí las Casas de Oficios. El primero de estos pasadizos aéreos fue proyectado para unir la primera Casa de Oficios con la segunda por Pedro Antonio de Pontones Lomba, arquitecto real y fraile jerónimo también conocido como Antonio de San José Pontones, siendo la obra ejecutada entre los años 1770 y 1771. El segundo de los arcos une a la segunda Casa de Oficios con la tercera y fue realizado a la conclusión de ésta en 1797.

Ambos arcos son prácticamente idénticos, salvando el primero una luz de 8,85 m sobre la actual calle de Grimaldi, mientras que la luz del segundo sobre la actual calle de la Capilla es de 8,50 m.

El paso elevado se realiza mediante la construcción de dos arcos carpaneles paralelos y unidos mediante losas de granito en su parte superior que forman a su vez, el suelo del citado pasadizo se corresponde con el nivel del piso principal de las Casa de Oficios, continuando los largos pasillos de distribución que las recorren de extremo a extremo uniendo sus escaleras secundarias. Sobre cada uno de los arcos, que se apoyan sobre los muros de carga dispuestos a cada lado de los citados pasillos, descansan las fachadas del paso y sobre estas, un tejado a dos aguas de pizarra que protege el conjunto. Dos pequeñas ventanas adinteladas, en los extremos de cada una de las fachadas, permiten la iluminación de su interior.

El intradós del arco carpanel empleado es, en este caso, una semielipse perfecta (véase el dibujo superior en que se detallan su trazado y dimensiones básicas) en vez del habitual que suele estar formado por varios arcos de circunferencias consecutivas que tienen su centro en la línea de imposta. El carpanel es un arco mucho más elegante y acabado que un arco rebajado normal. Pontones ya había empleado arcos carpaneles en algunos puentes proyectados por él (p. ej. en el puente de Gomeznarro, en las afueras de Medina del Campo, Valladolid, 1759)  y sabía que su geometría consigue reducir los empujes horizontales hasta hacerlos prácticamente nulos en sus apoyos, lo que sin duda lo hace idóneo para ser empleado en edificios ya construidos que necesiten arcos rebajados. Por ejemplo, su utilización como arco de puentes permite disminuir considerablemente el espesor de las pilas de apoyo.

Fotografías de la izquierda, arriba y abajo.

Detalles de la parte inferior del paso elevado, con sus dobles arcos campaneles sobre los que se apoyan losas de granito que cumplen la función de atar ambos arcos y servir de suelo del pasadizo. Los arcos continúan los pasillos de distribución que ya existían en las Casas de Oficios que unen.

Derecha, arriba, trazado del puente de Gomeznarro.

Derecha, abajo, una fotografía del puente en la actualidad.

Algunos autores destacan una posible influencia del conocido Puente de los Suspiros de Venecia en la génesis del paso elevado diseñado por Pontones. Sin embargo, a nuestro entender, si bien es evidente la similitud en la geometría de ambos y el hecho de que Pontones hubiera conocido dicha obra, también es cierto que las condicionantes técnicas del paso sobre la calle Grimaldi, la luz a salvar, la necesidad de emplear un arco rebajado y el que su apoyo se fuera a realizar sobre edificios construidos dos siglos antes, no dejaban otra opción que la del uso del arco carpanel finalmente empleado. No hay que olvidar la condición de erudito de Pontones en el trazado de arcos.

 

< Fotografía del arco tomada desde la calle de Floridablanca, con el Monasterio al fondo.

Sobre estas líneas y resto del artículo, se muestran diversas fotografías del paso elevado de comunicación entre la Segunda y Tercera Casas de Oficios, situado sobre la calle de la Capilla,  salvando una luz de 8,50 m. Este paso, realizado por Villanueva tras la muerte de Pontones y a la conclusión de las obras de construcción de el último inmueble citado, copia al primero en un deseo de mantener la uniformidad del conjunto.

Biografía.

Pedro Antonio de Pontones había nacido en Liérganes, un pueblo de la castellana provincia de Santander, hacia el año 1710. Murió en 1774. Su padre era cantero experto en la construcción de puentes y, probablemente, lo tomó como aprendiz en varias obras. Esta experiencia en obra fue posteriormente ampliada a nivel teórico realizando estudios de arquitectura y numerosos viajes, a lo largo de su carrera, por España, además de la consulta de libros y tratados sobre la arquitectura de Italia y Francia. En 1744 ingresó en la orden jerónima, desempeñando su oficio dentro de dicha congregación, que en esos años aún se encargaba del Monasterio de El Escorial. Así, intervino en numerosos edificios de la orden jerónima: Monasterio de San Pedro de la Ñora (Guadalupe, Murcia), Real Monasterio de la Mejorada (Olmedo, Valladolid), Monasterio de Nuestra Señora del Prado (Valladolid).

También trabajó, como arquitecto o como asesor, en obras fuera del ámbito monástico tales como la Sacristía Mayor de la Catedral de Burgos, trabajos en la de Ciudad Rodrigo y en la de Salamanca, la reforma de la Iglesia de Santa María del Salvador de Chinchilla de Montearagón (Albacete) o el Camarín de Ermita de la Virgen de la Vega (Alcazarén, Valladolid) además de en numerosos dictámenes y trazados de puentes y caminos encargados por el Consejo de Castilla.

Precisamente es de la construcción de puentes de lo que se conserva mayor y mejor documentación de la obra de Pontones, pudiendo observarse una evidente evolución en los diseños realizados que van desde la inicial utilización de “conservadores” arcos de medio punto hasta, a partir de 1759, el uso de arcos carpaneles que permiten, como se ha dicho anteriormente, reducir el tamaño de las pilas de apoyo en relación con la luz salvada. Es de destacar que muchos de los puentes proyectados no llegaron a ejecutarse o bien se han demolido o transformado.

Entre los años 1759 y 1768 redactó un interesante tratado que tituló "Architectura hydraulica en las fabricas de puentes” con un extenso estudio sobre arcos con el fin de dar a los maestros de obras unas nociones específicas para la construcción y reparación de puentes, tras haber observado que muchos carecían de ellas. Se trata de una de las escasas obras existentes sobre este tema redactadas por un español.

En 1769, Pontones llegó al Monasterio de El Escorial para realizar obras de reparación en el Claustro de los Evangelistas. Sus amplios conocimientos prácticos y teóricos, sabidos ya por todos, hicieron que le fueran encargadas, además de diversos informes, dos nuevas obras: el túnel de Montalvo y el paso elevado objeto de este artículo y ya tratado con anterioridad.

< Izquierda. Detalle del encuentro de la cubierta del paso elevado con el muro de la Segunda Casa de Oficios, resuelto con una lámina de plomo para impedir el paso de agua.

< Derecha. El segundo arco, visto desde la escalinata desde la que se accede a la calle de Floridablanca desde la calle de la Capilla.

Conocido también como “Cueva de Montalvo” (denominación debida a que fue ideada por el Conde de Montalvo) o “La Cantina”, el túnel construido por Pontones une la Segunda Casa de Oficios, en su esquina con la calle de Grimaldi,  con la zona palaciega del Monasterio, permitiendo la comunicación entre ambos sin salir al exterior y evitando así la exposición, tanto de criados como de cortesanos, al mal tiempo que hacía en la Lonja Norte principalmente en los meses de invierno. El pasadizo, de 10 pies de alto y 7 de ancho en sección, se realizó entre los meses de marzo y octubre de 1770, si bien fue “embellecido” posteriormente recubriendo el intradós de la bóveda con placas de piedra y enlosando el suelo, quedando definitivamente concluido en 1772. De trazado recto, la galería está cubierta por una bóveda en forma de arco carpanel y se ilumina con cinco lucernarios, conectándose con los edificios que une a través de sendas escaleras de servicio

 

Bibliografía consultada.

Carlos Gustavo Cano. Fray Antonio de San José Pontones: arquitecto jerónimo del siglo XVIII. Volumen 61 de Artes y artistas, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2005, ISBN 8400084128.

Pablo Cano Sanz (2005) Fray Antonio de San José Pontones : arquitecto, ingeniero y tratadista en España, (1710-1774). Tesis Doctoral, 2005. Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid.

V.A. Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid (zona Oeste) Tomo V. Edición de la Dirección General de Arquitectura y Vivienda. Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes y de la Fundación Caja Madrid y el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Madrid, 1998.

Jean-Rodolphe Perronet, La construcción de puentes en el siglo XVIII, Ed. Reverté. Barcelona, 2008.

Sección del Túnel de Montalvo, realizado por el Padre Pontones en 1770, para unir la Segunda Casa de Oficios con el Monasterio bajo la Lonja Norte.

Redactado el domingo, 21 de octubre de 2.012

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